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Ya son 96 las muertes por Fentanilo contaminado: Diputados santafesinos piden a la ANMAT informes más detallados

Diputados piden explicaciones a la Anmat y al Ejecutivo

El Congreso avanzó este miércoles con un pedido de informes unánime sobre el escándalo generado por la contaminación de fentanilo en la Argentina, que hasta el momento provocó al menos 97 muertes. La Comisión de Acción Social y Salud Pública, convocada de urgencia, unificó todos los proyectos presentados y firmó un texto con 26 preguntas dirigidas al Poder Ejecutivo, especialmente a la Anmat, para esclarecer responsabilidades y verificar la composición accionaria de los laboratorios involucrados.

Mónica Fein, remarcó la necesidad de revisar los antecedentes del laboratorio involucrado y la trazabilidad de los lotes contaminados. “Le debemos a las familias una seria acción para ver si los mecanismos que tiene el Estado para actuar rápidamente ante una denuncia y generar controles de la sustancia han sido los correctos”, señaló. Además, destacó la importancia de los laboratorios públicos de la provincia, cuestionando las críticas a su trabajo y asegurando que “certifican los productos y tienen materia prima de primera calidad”.

Por su parte, Paulón puso el foco en la magnitud de la tragedia: “97 muertos nos dan la dimensión del caso. Lo que tenemos que hacer es pensar en mejores controles. Ojalá el gobierno responda (el pedido de informes), porque son bastante perezosos en hacerlo y abran la posibilidad de crear una comisión investigadora”.

Este martes fuentes judiciales confirmaron que creció la cantidad de muertos: ya son 96 las víctimas fatales, de las cuales al menos 60 son de la provincia de Santa Fe (26 de Rosario), y se investiga si hay más casos no registradas. La Justicia determinó la semana pasada que fueron administradas 33.731 ampollas del medicamento contaminado a pacientes internados.

El fentanilo es un opioide sintético extremadamente potente, utilizado principalmente en entornos hospitalarios para el manejo del dolor severo y la sedación en pacientes críticos. Su potencia es aproximadamente 100 veces mayor que la de la morfina y 50 veces superior a la de la heroína, lo que lo convierte en una herramienta eficaz pero también en una sustancia de alto riesgo si no se administra adecuadamente.


 

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