
Raposo pidió condenar al acusado de intentar matar a su vecino a balazos
El fiscal Iván Gastón Raposo, pidió una sentencia condenatoria por tentativa de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego.
En la mañana del martes 20 de octubre se llevaron a cabo, en la sala de audiencias de los Tribunales de Venado Tuerto, los alegatos de clausura del juicio contra M. Á. H., acusado de intentar matar a su vecino C. A. S. en diciembre de 2020. El debate se desarrolla ante la jueza Paula Borrello, con la defensora pública Gisela Figuera a cargo de la defensa del imputado. La producción de prueba había terminado el último viernes
En su exposición, el fiscal Iván Gastón Raposo, pidió una sentencia condenatoria por tentativa de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego. Y empezó por el punto más incómodo del caso: los antecedentes de la víctima. Dijo que parecía que C. A. S. “tenía que presentar un certificado de buena conducta” para que su vida mereciera protección. No lo tenía, admitió, pero tampoco eso autorizaba a un vecino a resolver las diferencias a los tiros.
En ese sentido, aclaró que no desconocía los antecedentes de la víctima y los mismos fueron incorporados al juicio. Así recordó que la registra una condena del 6 de abril de 2017 a tres años de prisión condicional y otra del 5 de julio de 2024, dictada por el juez Benjamín Revori, a tres años de prisión efectiva por desobediencias, amenazas y lesiones leves. Para el fiscal, eso demuestra que existían vías legales para denunciarlo y que se usaron. También advirtió que los hechos juzgados después no pueden usarse para justificar retrospectivamente los disparos de 2020 ni para construir un motivo.
Las pruebas
El fiscal se apoyó en la prueba que ambas partes acordaron. En ese sentido, destacó que el formulario médico legal del 3 de diciembre de 2020 registra cuatro impactos: en el abdomen y en las regiones malar izquierda, temporal izquierda y occipital. La historia clínica agrega fractura de mandíbula y una lesión hepática de unos cuatro centímetros, tratada en una laparotomía exploradora. Después vinieron 48 horas de asistencia respiratoria mecánica y 12 días de terapia intensiva.
Una médica declaró que la intervención oportuna sobre el hígado le salvó la vida. Para la Fiscalía, ese dato explica por qué el hecho no terminó en muerte: fue por circunstancias ajenas a la voluntad del agresor.
Por otra parte, se refirió a la indetificación del agresor, recordando que según el relato de la víctima, un hombre encapuchado lo apuntó en la vereda. Primero creyó que era un amigo, luego reconoció a su vecino, que le habría dicho “Te cagaste todo” y gatilló. En un primer momento el disparo no salió y por eso se produjo el forcejeo.
Raposo remarcó que la secuencia es clave: el forcejeo no puede analizarse aislado, porque antes ya hubo un apuntado y un primer gatillazo.
La atribución, subrayó, aparece desde el inicio de la causa. Familiares de la víctima y una funcionaria que los entrevistó recordaron que, ensangrentado y pidiendo auxilio, ya había señalado al “sodero”, como se conoce al acusado. El fiscal aclaró que no son testigos presenciales de los disparos: lo que aportan es esa señalización inmediata y lo que vieron, el estado de la víctima, los gritos y la sangre. Frente a la defensa, que planteó la confusión inicial con un amigo y la iluminación tenue, sostuvo que hubo un intercambio verbal y contacto físico a corta distancia con alguien a quien conocía como vecino.
Además, dos testigos explicaron que el acusado usaba un acceso por calle Salvadores para ingresar su camioneta a un sector lateral, algo compatible con lo descripto por la víctima.
En otro orden, recordó que la bioquímica Daiana Cuzmicich explicó que en ambas manos del acusado se detectaron nitritos, plomo, bario y antimonio. La remera dio negativo y el pantalón, positivo solo en nitritos. Raposo valoró el resultado como corroboración, con los límites que la propia perito reconoció: no identifica por sí solo a quien disparó y los nitritos pueden provenir de otras fuentes. El fiscal sumó que, según el informe de formación de causa, el acusado es ambidiestro.
También repasó el trabajo de Criminalística, que halló un proyectil de plomo deformado junto a manchas similares a sangre, y la pericia balística. Admitió que la escena no estaba totalmente preservada y que, al no secuestrarse el arma, no hubo cotejo individual con la munición.
La intención de matar
Para Raposo, la intención se infiere de lo que se hizo: un apuntado previo, un primer gatillazo, la manipulación del arma tras el inconveniente y varios disparos a corta distancia sobre zonas vitales.
El fiscal reconoció el valor de los testimonios que presentó la defensa de Figuera sobre el trabajo y la vida familiar del acusado, pero señaló que casi ninguno presenció los hechos. La pareja del acusado dijo que dormía, que tenía el ventilador encendido y que no advertiría si él se levantaba. Otro testigo, que fue mencionado como visitante esa noche, declaró tener problemas de memoria. Sobre una cámara que mencionó otra testigo, dijo que no puede atribuirse un resultado a imágenes que no se incorporaron ni se examinaron.
Finalmente, Raposo solicitó que M. Á. H. sea condenado como autor de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en grado de tentativa. Cerró con una frase que resume su postura: la Justicia ya juzgó los delitos de la víctima, y en este juicio corresponde juzgar el intento de quitarle la vida.
Fuente:Venado24 Foto: fiscal Iván Raposo