
"Queremos a los cinco": la historia de adopción de una pareja que reunió a cinco hermanos
Marina y Ángel cambiaron sus planes cuando supieron que los dos chicos tenían tres hermanos más.
Marina Casella y Ángel Mangas tenían prevista la adopción de hasta dos niños, pero una noticia cambió sus planes. Los pequeños que les habían presentado tenían tres hermanos más. La pareja decidió avanzar para que los cinco pudieran crecer juntos, aunque eso implicara afrontar dificultades económicas y ampliar su casa.
La historia comenzó cuando se inscribieron en el registro nacional de adopción. En noviembre, durante una entrevista, les hablaron de dos hermanos de uno y dos años y les informaron que tenían otros tres hermanos. “Entonces dijimos: ‘Bueno, queremos a los cinco’”, contó Marina durante una entrevista en "Una Tarde Más", programa de streaming de La Capital+.
De dos hijos a una familia de siete
Los cinco hermanos habían ingresado juntos al sistema de protección, pero sus procesos de adoptabilidad se habían dividido en dos expedientes: por un lado, los tres mayores y, por otro, los dos más pequeños.
La pareja adoptó a los dos menores en diciembre y, en marzo, comenzó el proceso de vinculación con una de las tres hermanas mayores. A partir de ahí, Marina y Ángel iniciaron las gestiones para que los cinco pudieran volver a estar juntos.
La situación se volvió urgente cuando supieron que los dos hermanos mayores, de siete y diez años, estaban en convocatoria pública. Eso significaba que otras personas podían postularse para adoptarlos, incluso sin estar previamente inscriptas en un registro.
Marina y Ángel recordaron que, desde el primer encuentro, los chicos les decían “mamá” y “papá” y les pedían ir a vivir con ellos. Esa situación terminó de impulsar la decisión.
La llegada de los dos hermanos mayores marcó un momento especial para la familia. Ángel recordó que, cuando terminó la última instancia de vinculación y pudieron llevarlos a casa, sintió que finalmente se había completado el proceso.
Marina describió la sensación como sacarse una mochila de encima. Pero hubo una frase que terminó de darle sentido a todo el esfuerzo: al día siguiente de la llegada de los chicos, uno de los niños, de siete años, le dijo que estaba feliz de que todos estuvieran juntos. “Ya está, no necesitaba más, chicos”, recordó Marina.
Fuente: La Capital